Oportunidad

Esta columna iba a tratar sobre mi viaje a Kentucky, USA, pero los acontecimientos de los últimos meses en mi país me han impulsado a escribir sobre ellos.  Normalmente, no escribo sobre estos temas, no porque no me interesen, sino porque ya hay bastante gente experta que lo hace mucho mejor que yo.  Lo que digo aquí no pretende ser un análisis político ni educativo, más bien quiero expresar mis pensamientos y deseos acerca del futuro de mi país. 

Mis hijos asisten a uno de los colegios privados más conocidos de Chile, ellos tienen la oportunidad de tener una educación a la que la mayoría de los niños chilenos no puede acceder y esa es la palabra clave para mí: oportunidad.  Creo que en Chile falta oportunidad para tener una educación de calidad, oportunidad para obtener un buen trabajo, oportunidad para tener una atención de salud digna, oportunidad para tener una vivienda decente, podría seguir y la lista se alargaría de manera alarmante.  Me preocupa la tremenda división ideológica de mi país, no concibo que, aún hoy, nos tratemos los unos a los otros de comunistas subversivos y de momios fascistas y no seamos capaces de mirar hacia adelante y trabajar para generar un país de oportunidades.  El estado y los gobiernos que pasan por él tienen el deber de asegurar una educación pública de calidad, acceso a la salud y vivienda para aquellos que no pueden procurársela por motivos económicos, para eso fueron elegidos.  No creo que nadie pretenda que el gobierno o el estado le provea todo, sí que el país dé a sus ciudadanos la oportunidad de surgir y tener una vida de calidad.

No estoy en contra del lucro, creo que la educación pública y privada pueden convivir, esa ha sido mi experiencia viviendo en otros países, la diferencia es que la educación pública debe garantizar una formación del individuo que lo beneficie y no que vaya en desmedro de él.  El ejemplo más claro que puedo dar es el de mi marido: nacido en Australia, pero hijo de inmigrantes griegos que llegaron a ese país después de la Segunda Guerra Mundial, se educó en el colegio público de su barrio, estudió Ingeniería en Finanzas en la Universidad de Melbourne, fue contratado en una empresa, en la que aún trabaja, para hacer una práctica, lleva más de 30 años ahí y hoy tiene un alto cargo en ella.  Sus padres no tuvieron que pagar un solo dólar en su educación, es decir, mi marido tuvo la oportunidad, la posibilidad de surgir siendo hijo de inmigrantes esforzados.  En la actualidad, la universidad en Australia no es gratis, pero los precios son accesibles y los estudiantes tienen el derecho a trabajar unas horas a la semana para pagar sus estudios, el trabajo se adapta a su horario académico, además, hay diferentes tipos de becas disponibles.  Las escuelas públicas no se pagan y son de calidad, porque hay leyes y mecanismos que las regulan.  Todo este sistema público convive perfectamente con el privado que se rige por normas similares.  Además, la universidad no es solamente el único ente para educarse, también la educación técnica es una ventana al futuro.  Lo que quiero decir con esta historia es que existen maneras de que un país facilite a sus ciudadanos el acceso a la educación, que dé la oportunidad, para así formar personas que no solamente sean más productivas, sino que también más felices, es lo que en inglés se llama win-win, es decir si yo gano, tú también ganas y que tanta falta nos hace en Chile.  En otras palabras, si el país no da la oportunidad a su gente de educarse, una gran cantidad de chilenos no saldrá nunca de la pobreza y fracasaremos en nuestro empeño de ser un país desarrollado.  Cuando veo a los estudiantes protestando en las calles, pienso que esto no debería estar pasando, que la educación chilena hace rato que debería ser una de las mejores de América Latina y que debería significar una verdadera oportunidad en la vida de los estudiantes y sus familias. 

Para mí, sería muy fácil esconderme en una burbuja y no ver la realidad, pero he elegido verla y tratar de hacer algo, aunque sea pequeño, para cambiar la mentalidad de este Chile tan polarizado, por lo pronto escribo y enseño a mis hijos que el mundo es ancho y que no todos los niños son tan afortunados, les enseño empatía y solidaridad, porque algún día ellos también se enfrentarán a duras realidades y quiero pensar que tendrán la capacidad para actuar buscando el bien de muchos y no solamente el propio.

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Comentarios

Verito....me interpretas enormemente...mi hija esta estudiando un postgrado en Francia que sale mas barato que su carrera en la U de Chile......tuvo oportunidades ya que nosotros tambien las tuvimos.......y si a eso agregas cultura (musica, libros, conversaciones, etc en casa) la diferencia es enorme......la reforma educativa que aun està vigente en Mexico es obra de Gabriela Mistral....por que no en nuestro pais......me encantò leer tu opiniòn.....gracias

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Bien Verito, buen análisis, felicitaciones!

Un abrazo,

Morin

 

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Mi opinión es que los seres humanos se unen en sociedades para comerciar y dividir el trabajo. Para poder vivir juntos, delegan el monopolio de la fuerza (policía)y el poder de arbitraje (jueces para los conflictos, premunidos de una ley escrita y objetiva) en un ente llamado Estado. Quizás el Estado pueda administrar algunos vienes públicos como calles y F.F.A.A (contra los invasores) y nada más. Esa es mi visión de las sociedades humanas. No creo que el Estado esté para hacer nada más. No creo que sea su deber proveer educación, ni salud, ni nivelar la cancha, ni nada de eso. Creo que los seres humanos están hechos para obtener sus propios fines por sus propios medios, y no creo ni racional, ni moral, ni necesario, cobrar impuestos obligatorios al que tiene riqueza(productor) para dar al que no la tiene, aún si lo necesita desesperadamente. Todo hombre debe ser libre de hacer lo que quiera con cuerpo, su propiedad privada(que es sagrada) y su dinero bien habido (incluso caridad) y no tengo derecho a beneficiarme del dinero producido por otros mediante la fuerza(impuestos, leyes, poder policial). Esa es mi máxima de vida, y creo que si todos la siguieran con una mente libre (como la que hoy es posible hasta para el más pobre) hace rato que no habría pobreza en el mundo. Especialmente en Latinoamérica, los Estados no son eficientes, y tienden a monopolizar el poder a través del populismo, coartando las libertades civiles apenas pueden, como en Argentina con los medios. En Latinoamérica, la mayor amenaza actual a la ibertad y felicidad del individuo (como la libertad de pensamiento y expresión) son los estados populistas que dicen trabajar por el bien común. 

Sin embargo, la mayoría del mundo ha tomado otro camino, y lo respeto (hasta cierto punto), aunque no lo comparto (todo individuo debe ser juez supremo de su propio pensamiento, no la sociedad). Pero debo advertirles lo siguiente. Todos los países desarrollados, como Australia, pasaron por una época de siglos de duración en que hubo fuerte capitalismo. En esa época industrializaron los países, crearon fábricas, colonizaron inmensas extrensiones de terreno y practicaron una religión económicamente productiva, como el protestantismo. Hoy en día producen tecnología,y  tienen grandes trasnacionales que explotan recursos naturales en todo el mundo. ESE es el motivo de que hoy tengan tantos bienes públicos, no otro. El dinero, antes de poder distribuírse, debe crearse. En Chile no tenemos esa cultura ni esas industrias. ¿A quién cobraremos 40% de impuestos? ¿Al cobre? ¿A Cencosud? Les doy firmado que si lo hacemos, en menos de una generación seremos pobres otra vez. Chile no tiene industria. No la tiene, como toda latinoamérica, porque nuestro catolicismo culturalmente subyacente favorece el sacrificio, la resignación y la improductividad. Tendemos a esperar que los bienes nos caigan del cielo, o que nos los de el Dios Estado, una especie de padre al que exigimos con desfachatez. Y esa idea destructiva es fortalecida por los que detentan la educación pública (por ejemplo, en las facultades de humanidades de universidades como la Chile) haciendo que los jóvenes lo vean como normal. ¿Desean vivir como Australianos, sin considerar que ellos tienen industria tecnológica, y nosotros exportamos piedras y comida? Lo único que lograremos será vivir como bolivianos, estoy seguro. Nuestro camino debe ser más parecido al que tomó Corea del Sur en los 70, cuando era un país tan pobre como Chile y decidió crear su propia tecnología. 

El motivo de que Chile sea hoy el mejor país de latinoamérica, con el mejor IDH y mejores índices de seguridad es sólo uno: que en todo este tiempo, nuestra estructura impositiva ha sido pro industria. Si creen que ya llegó el momento de detenernos, dejar de crear nuevo dinero y empezar a repartir a lo Robin Hood estatal, que sea (El gasto público se ha multiplicado por 4 desde el 2000 a la fecha. El gasto en educación se ha septuplicado desde el 95) En cuanto a la educación, creo que en Chile casi todos tienen oportunidades, lo que pasa es que no las aprovechan. Prefieren una tarde de cerveza a una tarde de estudios. Prefieren estar tirados en los pastos o jugando a la pelota que en las bibliotecas. Prefieren estar en las esquinas riéndose con los amigos que encontrar un trabajo de medio tiempo. Yo lo digo porque soy de ese ambiente. Mientras eso sea así, no tendremos educación de calidad. No toda la culpa se le puede echar al contexto social. Por otro lado, no todos deben ir a la universidad, sólo los más capaces. 

 Bueno, esa es mi opinión. Saludos. 

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¿Tú sientes que se sataniza a los Estados? Yo siento más bien que la mayoría de las personas tienden a endiosar al Estado. La mayoría de los pobres latinoamericanos sienten que están en una situación de injusticia debido a que otros tienen mucho y ellos no tienen lo que necesitan. Lo que yo pienso es que esa es la situación natural de todo ser vivo existente, y no hay ninguna injusticia en ella en principio. Las masas populares creen que es justo que el Estado supla sus necesidades básicas. No entiendo como alguien puede sentirse tranquilo sabiendo que ese dinero con que se le ayuda fue confiscado forzosamente a un inocente. La mera necesidad no puede significar que sea moral que alguien me la supla, aún si esa persona tiene mucho. De lo contrario, ¿en qué se diferenciaría esto de un saqueo? ¿En qué se diferencia una turba hambrienta que asalta un supermercado y se lleva lo que necesita a la fuerza, de aquellos que marchan y con el poder del número aumentan sus beneficios de unos pocos que producen una inmensa parte del PIB con sus cerebros?

Pero bueno, esa es mi visión personal. Yo creo que en Chile ya hay suficientes personas "del pueblo" predicando las ayudas estatales, los derechos, el autosacrificio por el prójimo y todo eso. Yo he decidido voluntariamente adoptar una línea de pensamiento que me hace odioso a casi todos los que conozco. Lo hago porque creo que alguien debe decirlo, alguien debe equilibrar la balanza ideológica en los sectores populares. Alguien debe mantener el discurso de que es mucho más honrroso salir adelante con los propios medios, y de que no es natural ni automáticamente bueno que el que tiene esté obligado a dar al que no tiene. Alguien debe defender el ánimo de orgulloso emprendimiento personal y el orgullo de construírse a uno mismo, el amor al trabajo que uno hace, el amor a la inteligencia y al significado de la vida, con una misión de trabajo y creación de bienes. Como digo, creo que ya hay suficientes en mi capa social defendiendo la otra postura, y eso nos desequilibra hacia la inacción y la autocompasión. Yo tomaré la otra postura, y buscaré demostrarla con mi vida. 

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